Deja un comentario

Observando aprendí…

2

Aunque suelo ser medio despistada cuando me encuentro entre mucha gente esta vez fue distinto, aquí les cuento..

Ellos entraron en un grupo de tres parejas de edad madura a un concurrido lugar donde se sirve exquisita comida italiana, mis ojos se posaron en una de esas parejas en especial, primero porque se sentaron uno al lado del otro y no de frente como los demás, (tal parece que buscaban evitarse). El era uno de esos hombres que captura las miradas, de esos que difícilmente pasan desapercibidos, de pronto checaba el celular con aire de aburrimiento, se le notaba a leguas que su mente no estaba ahí, no dejé de observarlo mientras comía, sus movimientos eran mecánicos, en automático, de cuando en cuando se quitaba las gafas de sol y podía advertir una mirada perdida, me parecía que le daba lo mismo lo que pasaba a  su alrededor. Ella, mujer madura y elegante, estaría en sus 60´s y la indiferencia hacia él también la distinguía, daba la impresión de estar disfrutando la conversación con los demás, aunque nunca la vi sonreír. (Vamos mujer, que si yo fuera tú me hubiera sentado de frente). Para mi gusto sentarse de frente facilita la conexión visual mientras ambos comen y beben, esto invita a la conversación favoreciendo un acercamiento, no importa si están solos o acompañados si son pareja o no lo son.

Sentí por instantes las ganas de ser viento y susúrrale a ella al oído, ¡qué va susúrrale!, hubiera sido mejor soplar fuerte diciendo: (Hola, despierta, algo o alguien pasa por la cabeza de tu marido). Depues pensé que tal vez ella estaría cansada de verle así, que ya no era novedoso, y claro, cualquier cosa que la sacara de su realidad era mucho mejor. Lo supe porque en casi una hora que estuvieron allí comiendo jamás se miraron a los ojos. El jamás miró el platillo de ella, jamás participó de la conversación y la mujer ni por enterada del lugar donde él remontaba sus pensamientos, ¿o si? No lo sé.

Esta escena dejó varias preguntas danzando en ésta cabeza analítica que me cargo… ¿Alguna mujer más joven habría despertado en este hombre (tan atractivo) emociones dormidas? Ella, su compañera de años ¿no lo había notado? ¿Es la indiferencia una estrategia válida y/o efectiva para sobre llevar estas situaciones? ¿Llegamos a un punto de nuestra historia como pareja que nos da lo mismo si estamos contentos el uno con el otro?

Bueno, podríamos concluir varias cosas pero una me queda clara que observando aprendí, “no importa qué tan grave sea lo que este pasando entre nosotros, jamás dejemos de mirarnos a los ojos…”

Anuncios

Tus comentarios son bienvenidos

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: